Hay que aprovechar las ventanas de
oportunidad que a veces se abren en frente de nosotros. Aunque a veces nos
cueste la vida. Mirando a la luna, y recordando a mi amada, me di cuenta que era
la Tierra y no el Sol el que giraba. Hoy sé que no es el sistema de los cielos
lo que debe arreglarse, sino el corazón de los hombres. Esta es mi conclusión:
en el vacío todos los hombres caen con igual velocidad bajo la influencia de
sus miedos.
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