lunes, 2 de febrero de 2015

Digna


Dar la vida y protegerla, que maravilloso.
Trabajar y cocinar, por ternura nada más.
Una niña sigues siendo para Dios
y mi madre además.

Confianza, lealtad, honestidad.
Y me enseñaste mucho más.
Eres el amor de Dios
y en mi brilla cuantimás

Si tú eres feliz yo lo soy,
yo una cuerda tu afinidad.
El pilar de mi vida,
te llamaré Dignidad.

 Eres hogar, calidez
cielos azules, días radiantes.
Mi madre celeste
te amo denantes.

                              Elan Aguilar

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