jueves, 22 de enero de 2015

Adictos al café

 
 
1. El café contiene muchos antioxidantes. Es cierto que las frutas y los vegetales también, pero un estudio realizado en Estados Unidos en 2005, reveló que la mayor parte de las personas absorben los antioxidantes del café.
2. El perfume del café te hace estar menos estresado. Investigadores de la Universidad nacional de Seúl examinaron los cerebros de ratas que estaban estresadas y con problemas de sueño y descubrieron que el aroma del café provocaba cambios en la disposición de las proteínas en el cerebro que bajaba el estrés generado por problemas con el sueño.
3. El café disminuye los síntomas del Mal de Parkinson. Un estudio realizado en 2012 publicado en la revista ScienceDaily reveló que las personas que consumen cafeína son menos propensas a tener mal de parkinson y además la misma sustancia ayuda a quienes lo tienen a controlar sus movimientos.
4. El café es bueno para el hígado, especialmente después de tomar alcohol. Un estudio publicado en 2006 demostró que quienes consumen café tienen 20% menos chances de desarrollar cirrosis y engordar a causa del alcohol.
5. Café te hace sentir más feliz. El Instituto Nacional de Salud, estadounidense, descrubrió que las personas que toman cuatro o más tazas de café por día tienen 10% menos de probabilidad de sufrir depresión. Los antioxidantes y la cafeína del café provocan esa tendencia.
6. El consumo de café está relacionado con una baja tasa de suicidios. Un estudio de la Escuela de Salud Pública de Harvard, reveló que tomar entre dos y tres tazas de café por día puede reducir el riesgo de suicidio en un 50%. La razón es que el café actúa como un antidepresivo porque actúa sobre la producción de neurotransmisores como la serotonina, dopamina y noradrenalina.
7. Si sos mujer, el café puede reducir el riesgo de tener cáncer de piel. La Escuela de Medicina de Harvard y los hospitales Birgham y Women´s, estudiaron hombres y mujeres durante un periodo de 20 años, aparentemente las mujeres que tomaban tres o más tazas de café diarias tuvieron menos predisposición a desarrollar cáncer de piel que aquellas que no lo hicieron.
8. El café te puede hacer un mejor atleta. Según un reporte de el New York Times, “Científicos y atletas, saben hace años que una taza de café antes del entrenamiento mejora la actuación atlética, especialmente en deportes como correr distancias y el ciclismo”. La cafeína aumenta del número de ácidos grasos en el torrente sanguíneo, lo que permite a los músculos para usar las grasas como combustible.
9. El café reduce el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2. De acuerdo con la Sociedad Americana de Química, la personas que beben cuatro o más tazas de café pro día reducen las chances de tener diabetes tipo 2 en un 50%. Además, cuanto más café se consuma más se reduce el riesgo.
10. Tomar café puede ayudar en mantener tu cerebro más sano por más tiempo.Investigadores de la Universidad de Miami y de la Universidad del Sur de Florida, descubrieron que las personas mayores de 65 que tenían altos niveles de cafeína en sangre desarrollaban el mal de Alzheimer dos o tres años después que aquellos que no consumían.
11. El café te hace más inteligente. Un reporte de la CNN informó que el cerebro funciona más eficiente e inteligentemente después de tomar café. La cafeína aumenta el tiempo de reacción, la atención, el estafo de alerta y el razonamiento lógico.

miércoles, 21 de enero de 2015

Xiccaqui intlein nimitzilhuia


Aquí se narra la descripción que se encontró en el lugar sagrado dentro del templo más importante de la más antigua metrópoli en medio de un sitio agreste de México y que se encuentra resguardado por sus herederos y guardianes de esta tierra, y que se ha omitido el lugar por obvias razones:

 

Xiccaqui intlein nimitzilhuia

Venid a escuchar… y enriqueceos con lo que es merecimiento, el aliento, la palabra. ¿A quién darás honra? Obra, trabaja, recoge leña, labra la tierra, siembra nopales, siembra magueyes; de eso beberás, comerás, vestirás; con ello ya te pondrás de pie,  con ello ya vivirás; porque somos el alivio, porque somos el remedio, somos águilas, somos ocelotes. Con dificultad se vive así en la tierra. Nos es arduo, no es pesado a nosotros, gente del pueblo, a los que no llegamos, a los que no nos elevamos, los que no venimos a mostrarnos. Porque mucho se apostema, porque mucho crece lo que enferma a la gente, lo que la atormenta, lo arduo, lo que causa espanto. Pero tú harás crecer, harás madurar el atributo del águila, el atributo del ocelote, sólo con tranquilidad, sólo con alegría. Tú no dañes, no ensucies la estera, el sitial, la comunidad, la paz. Somos águilas, somos ocelotes. Enaltece tu atributo. Así esfuérzate mucho, afánate, fortalécete, date ánimos; así llora, entristécete, así avívate mucho, observa bien porque es difícil, porque es pesado. No te abandones al decaimiento, no te quedes a la zaga, no pierdas el gobierno, no pierdas el mando; no te arrojes al agua, no te arrojes al despeñadero; no desmayes, no desfallezcas. Que el dueño de la tierra nos ha dado muy poco tiempo.

Año 12, las rutas de navegación ya eran de sobra conocidas por los chinos y los vikingos, quienes comerciaban con los habitantes pues eran los alimentos y bebidas que aquí se preparaban de gran valía para los extranjeros, gente sin mayor interés que el de comerciar y convivir. Entonces llegó un barco del oriente medio: “Ti kun sus yaa nef a tarek”. Decían ser los herederos de la tierra porque así se lo había prometido el único dios verdadero. Mi padre les dijo: no es más dios el que se erige por encima del dios de Mayakatecatl, Xinatl o los Vikinkatl, todos somos hijos de la tierra. Pero aquellos hombres tenían en su mirada algo terrible;  no eran hombres de armas y no las necesitaban; decían que su dios les había dado el verbo y con eso bastaba para torcer voluntades. No la de mi padre.

Esa noche mi padre tuvo una visión: “La posteridad de esos hombres barbados, será de oscuridad para la tierra, las calumnias, las muertes y el hambre serán su camino desgastante porque se encuentran perdidos y sin Mí. Tú y tus descendientes que han labrado esta tierra serán mis testigos que no hay más dios que el formador, el constructor de la vida. Yo el sol, yo la luz, yo la luna, yo la faz del cielo. Confía a pesar de todo. Ustedes volverán a ser mi esplendor”.

Transcurrió el haab y el tzolkin, cuando apareció aquel hombre de baja estatura y tez blanca que decía querer sólo comerciar con el pueblo, se hacía llamar Cristóforo . Quizó ocultar su verdadera personalidad como extranjero del gran continente pero supimos que venía de parte de aquellos hombres barbados porque no agradaba de comer carne de tapir. Con habilidad se internó en nuestra tierra hasta la gran Anáhuac tan sólo para dibujar la ruta. Mi padre lo permitió porque confía en el dador de la vida y su visión que tuvo: “Ma mochipa in Dios xicmotlazotili”.

“Como nace el día y desaparece, así todo lo humano” escuchaba hablar a mi abuelo Ixtlapoazcalli, fundador de la gran ciudad Aztlán. “Ante los ojos del gran Dador todos somos iguales. Y la administración y el gobierno lo instalé porque ante sus propios ojos, muchos se entienden diferentes. No es mi querer ni mi intención pero muchos no funcionan sin un rector y esa es la labor de mi hijo. Queremos seguir unidos. Que ninguno se separe. Que todos conozcan a su dios.”

Llegó un día, desde donde se acuesta el sol, el hijo del carpintero, su padre lo acompañaba, y reunido con mi padre y mi abuelo les decía: ellos –los de su raza- quieren someter a los hombres a través del oro, de la idolatría, de la lujuria y de la posesión de bienes ya sea por la ley, ya sea por la fuerza. Son lobos vestidos de ovejas. Sus esfuerzos por lograrlo sólo ocasionaran dolor y destrucción en muchos lugares. Ustedes manténganse firmes, ustedes tienen el conocimiento del hombre, de la naturaleza y de la vida. Porque el que ha sido humillado será ensalzado. Ustedes son la raza elegida y luz para el mundo. Pruebas duras vendrán, los años pasaran, calumnias y hasta trataran de dividirlos mezclándose con su raza. Esta escrito que se restablecerá el orden a través de la conciencia de Dios en nosotros y nosotros en Dios. Mientras Ixtlapoazcalli, señor de Aztlán, apacienta a tu pueblo.  

Se quedaron con nosotros por un buen tiempo. El padre estaba extasiado de la diversidad de árboles de buena madera, visitó los templos más lejanos y adornó sus altares y construyó el redondel del consejo de los sabios y los guerreros: estaban ahí Kuatli, Celotl y Koatl finamente tallados que daban la impresión de estar vivos. Era un maestro. El hijo nunca perdía su lozanía ni su irradiante luz a pesar de las muchas lunas entre nosotros. Lo empezaron a llamar el Maestro Mago. En sus manos las semillas se tornaban frutos y todos se regocijaron en su presencia. ¿Qué es lo que comen? Preguntó. Y le llevaron al mercado principal: muchas mazorcas amarillas y blancas, mazorcas azules, mucho cacao, innumerables zapotillos, anonas, frutas diversas, zapotes, miel y variedad de peces; plenitud de exquisitos alimentos y daba gracias al cielo por tal abundancia. Lo invitaban a las asambleas del consejo, discutían, él meditaba, deliberaban, él meditaba. Entendió nuestro gobierno y nuestros dioses: gratitud en sus corazones. Una mañana se retiró a la más alta montaña con los tres más ancianos del consejo: Acutec, Ahau y Caib, fundadores maestros de nuestros templos y observatorios, sabiduría y ciencia. De vuelta sólo dijo: he llegado a la región más transparente de los cielos y no volvió a mencionar más nada.  Un día se marcharon cuando su padre le pidió regresar a casa para pasar con su mujer y su familia. Él conoció la virgen tierra: montañas con sus laderas multicolor de verduras y frutas, espesas áreas de verde amarillo de los platanares, ignominiosa vegetación, el ensordecedor canto de los quetzales y los papagayos, el retumbo de las cascadas y el rugir de las fieras; y sin embargo su mirada tenía un dejo de tristeza al partir. Los ancianos lo entendían pero nunca hablaron de ello en público sólo con mi padre.

Cuando tuve la edad y recibí el permiso de ingresar al redondel del consejo, fue asombroso mirar los acabados en madera, nosotros grabamos las piedras, ellos daban vida al leño. Y por primera vez la oportunidad de ver la inscripción que habían dejado sobre el altar hecho de piedra del cielo y que nadie hasta entonces había podido grabar:  אויבים של אדם הם אלה של ביתו שלו  Fue entonces que mi padre me contó sobre la historia de las entrañas del mundo y del gran vacío.  Estamos aquí y fuimos los elegidos.

sábado, 27 de diciembre de 2014

Mis 22 hábitos para el 2015




1. Mantenga siempre el sentido del humor.
2. Nunca se crea demasiado bueno para empezar desde el principio.
3. Haga ejercicio todos los días, incluso cuando no le apetezca.
4. No gaste más dinero del que gana.
5. Beba zumo de cítricos todos los días.
6. El amor a primera vista no es una fábula.
7. Tener un trabajo malo es mejor que no tener ninguno.
8. No malgaste la comida. Cómaselo todo.
9. Su familia es lo más preciado que jamás tendrá.
10. NO coma embutidos todos los días. Yo lo hago y me siento bien.
11. Su vida es delicada. Si se descuida, la podría echar a perder. 
12. No tenga miedo a ser como realmente es.
13. Todo el mundo tiene demasiada ropa. Póngase lo que ya tenga y deje de comprar.
14. Uno debe ser capaz de perdonar, aunque sea difícil.
15. Busque el lado gracioso de cada situación.
16. Si tiene un problema, no posponga el momento de encontrar la solución. Pero si no hay forma de resolverlo, simplemente olvídelo.
17. Haga lo que realmente le apasiona. No tenga miedo de seguir sus sueños.
18. La educación es importante, pero no necesaria. La vida puede ser una educación por sí misma.
19. Explore su propio mundo y mantenga vivo el deseo de aprender.
20. No se tome a sí mismo demasiado en serio.
21. Tenga sentido común. Piense en la respuesta más razonable para cada situación. Si no tiene sentido común, está usted acabado.
22. La vida es un regalo que debe desenvolver. Usted tiene el poder de tomar esa decisión.

viernes, 19 de diciembre de 2014

Carta a Fernando


Elan Aguilar*
Cuento. Texto Completo D.R.*

Ya viéndolo a la distancia, aunque quizá no sea la palabra adecuada, corrijo y pido una disculpa, ya pasados los días, he podido reflexionar y bueno, quizá en parte se deba al maltrato que recibí de pequeña, ya sabes, decir que se viene de una familia disfuncional da por concluido cualquier tipo de reflexión más profunda que pudiera devenir en señalamientos a otras razones como la educación pública, la programación religiosa o la programación consumista. Vengo de familia disfuncional y eso deja tranquilo a todos. Pero déjame decir que si estábamos ahí reunidos era con un fin, buscamos la forma de ser escuchados, auxiliados por un ente superior, que nos diera la oportunidad de obtener recursos, porque nos estábamos muriendo de hambre. No íbamos a dedicarnos a hacer cosas ilícitas porque no queríamos darte ese ejemplo, te amamos y lo que queríamos era que al vernos, perdón, que al escuchar de tus padres te sientas orgulloso. Siempre estaba ahí presente la oportunidad: se presentaban a ofrecernos trabajos ilícitos, pero tu padre nunca acepto. Yo menos. Pobres pero honrados, pobres, con hambre, sin servicios públicos, sin casa propia, sin ingreso, sin seguro social, sin cuenta en el banco, sin trabajo fijo, pero nunca malandros hijo. Tú tía fue la que un día me hablo de rezarle a otras deidades para que nos diera todo lo que tú mereces. Sólo queríamos lo mejor para ti. Ya sabes cómo son en los medios, todo lo que quieren es dar la nota, vender sus mugres, llamar la atención del caminante, como la marchanta que grita “¡Pásele güerita! ¡Aquí tenemos sus aguacates bien baratos, dulces y maduros!” Y uno ni esta güerita ni necesita aguacates pero ya te ensartaron uno, perdón, ya te vendieron uno. Así es esa gente que vende noticias, a ellos no les interesa el motivo de la gente para hacer tal o cual cosa, ellos dirán que eso a ellos no les corresponde, pero si les corresponde andar haciendo negocio con la desgracia de la gente y eso no lo ponen en primera plana, no lo dicen. Son peores que uno. Yo te amo hijo. Y bueno, este día me permitieron salir al patio, nos dieron el día libre y me permitieron escribirte esta carta. Y bueno, hijito Fernando, debes saber que lo que sucedió no fue más que la desesperación en la que nos encontrábamos y cuando interrumpías durante los rezos, sentí la angustia de que nuestros ruegos y suplicas ya no fueran a ser oídas y de nada sirviera todo el esfuerzo que hicimos para comprar las velas y los menjurjes que nos pidieron para la limpia. A nadie deseo que pase la desesperación y la angustia de cómo va a vivir cada día y mañana, como nosotros estuvimos. Pero supe cuando naciste que eras nuestra bendición. Nunca hubiera deseado hacerte un daño hijo, pero hoy tras las rejas nada nos falta. Espero que esta carta llegue a ti y te la lean. Tengo entendido que hoy tú también vives con comodidad. Si un día quieres venir a verme, o mejor dicho, visitarme, siempre te estaré esperando. Perdóname hijo por el daño que te cometí.

Te quiere mamá.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Casa Allende


PRIMERA PARTE

Me recuerdas a José
todos hablando de María
y de ti una chingada.
Nunca decías nada.
Me enseñabas que era mejor
acciones que palabras.

Siempre apoyaste a la gente
aunque no recibieras nada.
Tan sólo incomprensión.
Pero sé que ni lo consideras,
sólo el amor de los tuyos.

No morirás, las gentes como tú
nunca mueren.
En el amor de tus hijos,
no morirás.
En tu devota esposa,
no morirás.
En la tierra y en el cielo,
no morirás.
En tu madre, y en tu padre,
no morirás.
En el corazón de tu nuera,
no morirás.
En viernes de la semana,
no morirás.
Eres fuerte, tenaz, voluntarioso
no podrás morir.
Se quedan tus ramas,
para dar ejemplo sin reposo.

Sabes bien que sobran las palabras,
estas en paz y nosotros también.
Tu rostro sereno ayer me lo dijo.
Toda una vida, de amor, cuidados,
¿Y cuando me enseñaste a nadar?
Tú que tanto amaste la vida papito,
también me enseñaste que la muerte
es sólo un pretexto,
para reunirnos a todos.
Y estas palabras no son poema.
Es una confesión que te hago,
como me confesaste que todos
Para morir nacimos.

Me acostumbre a tu imagen fuerte,
saludable y de buen comer,
con tu gusto de niño por las
alegrías y las palanquetas,
la nieve y los cacahuates.
El bacalao de fin de año,
me lo comeré por ti.
Ya deberías saberlo y si no te digo,
Que me aleje de ti voluntariamente,
Para guardarte siempre en mí recuerdo.

ELAN AGUILAR

viernes, 21 de noviembre de 2014

Y le dije a Dios



Elan Aguilar*
Cuento. Texto completo (D.R.*)

Y le dije a Dios, “Lo único que te pido es que Alejandra sea mi novia”. Por supuesto, yo a cambio le prometí portarme bien, cumplir en la escuela, ayudar a mis padres y, lo principal, dejar de beber alcohol. Era un trato justo. Y ésta tarde va a hacer el día, no más tiempo. Si todo está en sus  manos quiero mi respuesta hoy, si está de acuerdo.
Me he puesto mis vaqueros entubados, mi camisa de tres cuartos de manga y cuello mao que mando hacer mi madre con un pedazo de tela que había heredado de mi abuela para hacer fundas de cojines pero tuvo la visión de hacerme una camisa, decía que le gustaba el estampado y que se me vería padre. Y cierto, parecía no haberse equivocado, a todo mundo le gustaba la camisa, pero yo estaba seguro que era mi porte; mis tenis finolis blancos media bota ¿Qué marca?... que importa. Con mi cabello envaselinado.
Me paré en la ventana del salón de los de nuevo ingreso. Ser de tercero me daba esa seguridad de sentirme no dueño de la escuela, sino parte de su inventario. Mirando al profesor a los ojos mientras daba su clase, con esa mirada de anuencia, de que podía continuar con su clase que yo sólo estaba pasando revisión visual a los nuevos. Cómo si nunca la hubiera visto, me recargue sobre la ventana e iba recorriendo con la mirada uno a uno de los presentes entre interesado y perdonavidas, cuando tocó el turno a Alejandra puse cara de sorprendido, como quien se encuentra una moneda de oro en la calle, y no le quité la mirada hasta que sus amigas le dijeron en voz baja que la observaban desde la ventana. Le hice un guiño y me retiré. Supe que mi plan había funcionado porque a los pocos pasos de retirarme escuché el “¡Eeeeeeeh!” de su grupo.
Al terminar las clases la abordé. Me ofrecí a cargar con sus cuadernos y acompañarla. En el trayecto le hablé de mis intenciones. No había tiempo. Su respuesta sería la respuesta de Dios y nuestro trato. “Me pones en un aprieto ¿sabes?” ¿En un aprieto? Que bien, eso significaba que… “Tengo novio.” Dijo. Eso no es ningún aprieto, le dije, sólo tienes que terminarlo y empezar a salir conmigo. “Pero apenas ayer le dije que sí.”  Pues mejor aún, un día no es nada y no lo sentirá mucho. “Pero me estuvo insistiendo dos meses.” Mejor aún, le podrás decir que fue por su insistencia por el que accediste pero que realmente no quieres engañarlo ¿no?
No me había dicho nada si ella quería ser mi novia pero era para mí un sí el “me pones en un aprieto.” Y antes de dejarla abordar su pesera contestó “Esta bien.” Le di un beso amoroso y me despedí.
¿Quién puede decir que conoce su razón de vivir? Yo no pero si sé que cuando empecé a beber alcohol era porque simplemente no me sentía a gusto con nada. Como si de repente nada tuviera sentido, como si mi lugar no fuera aquí, en el pueblo, en el país, en el mundo, con estos amigos, hermanos, padres, conocidos. El alcohol era la droga que me ayudaba a salir de esta sensación angustiante: harto de lo mismo, ver lo mismo, escuchar lo mismo, consumir lo mismo, hablar lo mismo y quejarse de lo mismo.
Ahora era otro sin alcohol, Alejandra había aparecido por designio de Dios para llevar a cabo ese pacto que me daba sentido. No tengo duda, Alejandra no era casualidad. El primer día que la presenté en la casa, todos la trataban como si fueran viejos conocidos. En casa se olvidaban de mí y se ponían a platicar con ella de cualquier cosa. De pronto todos tenían una mueca de alegría en el rostro. Prefería hacer otras cosas mientras llegaba el momento de llevarla a casa.
Ella me llevó a la suya y yo me sentía observado, como si trataran con los ojos de quitar las capas de piel que ocultaban las negras intenciones de todos los hombres. Al menos así me hicieron sentir.
El hartazgo había sido sustituido por la novedad y el asombro de cada día. Ir a correr, nadar, caminar, comer, ir al campo, al río, al lago, leer juntos, hacer la tarea, estar en casa, tomarse de la mano, todo está bien. Te olvidas de Dios o Dios no te olvida.
Legó su cumpleaños y el mío al día siguiente. Como tenía muchas amigas, decidieron hacerle una fiesta en una quinta que rentaron, a orilla del lago. Mis amigos les propusieron festejar el mio el mismo día. Una buena excusa para conocer a las de nuevo ingreso. Botanas, refrescos, sándwiches, pastel, música. Mientras  los demás hacían relaciones públicas, Alejandra y yo decidimos tomar prestada una lancha de motor para dar una vuelta al lago.
¿Por qué Dios es omnipresente? ¿Nadie quiere participar? A ver Ale, dinos por qué Dios es omnipresente.
-          Porque está en el cielo, en la tierra y en todo lugar. También es omnipotente porque todo lo puede. Y es omnisciente porque todo lo sabe.
Muy bien Ale. Después de tu primera comunión, me gustaría me ayudaras con el catecismo.
-          Si Padre, me gustaría ayudarle. ¿Puedo ser monja de grande?
Ya veremos Ale. Ya veremos.
                                                  ____________

¡Eeeeey! ¡Emilio! ¿Qué has hecho con las hojas dominicales? ¿Son avioncitos? ¡Ahora ves chamaquito cuando te agarre! ¡No corras!
-          No, no corro abuela. Pero me quieres pegar.
¡Métete a misa! ¡Y no corras por las tumbas! Llegando a casa te voy acusar con tu mamá para que te castigue.
-          No abuela. Ya no lo voy a hacer.
                                                        ____________
-          Madre, en la escuela mis compañeras se alcoholizan y algunas también se drogan. ¿Por qué no me dejas ir a la escuela de monjas?
-          Porque irte de monja es como irte al ejército. Ya no tienes madre, padre, hermanos. Sólo servirías a la iglesia.
-          A mí me gustaría servir a Dios.
-          Pues es lo mismo. La iglesia o Dios ¿no te gustaría casarte y tener hijos, una familia?
-          Es lo mismo madre. Ahí serviría a mi esposo e hijos ¿no?
-          No es lo mismo, porque podrás continuar con nosotros. Aunque el casado casa quiere, tendremos más tiempo para convivir.
                                              _____________
-          Hola señora ¿Cómo está? ¿Se encuentra Dinora?
-          Hola Emilio, bien gracias. Ahora le hablo ¿Oye, no tienes algo que hacer en tu casa? Bueno mira, ya está aquí Dinora
-          Gracias. Hola Dinora, ¿cómo te fue en la excursión de la escuela?
-          Bien, gracias.
-          Mira, traje las cartas que te estuve escribiendo mientras no estabas. ¿Las leemos?
-          Emilio, tenemos que hablar. Me da mucha pena pero será mejor terminar.
-          Muy bien. Terminemos. Te dejo las cartas, las escribí para ti. Puedes hacer lo que gustes. Adiós Dinora.
                                                ______________

-          Ale, tu tía ya está grande y sola- Me pidió que te fueras con ella. Ella se va a hacer cargo de tus estudios de bachillerato.
-          Pero mamá, estoy a punto de hacer un retiro vocacional en la casa de monjas. Te lo había comentado.
-          No te quedarás toda la vida. Ya tendrás tiempo de poderlo hacer. ¿Y tu tía? Quién sabe cuánto te dure.
                                      
                                              ________________

-          Venga Emilio, una al hilo
-          ¿Una caguama al hilo?
-          ¿Qué no?
-          ¡Vaa!...
-          Ya te gane guey. Mesero, nos trae otras dos. Y más botana.  Así que déjame decirte, que si sufres por una mujer, lo siento, sufres por pendejo. Si hay más, muchas más. Estadísticamente nos tocarían, si las repartimos, como de doce a cada uno.
-          Me gustaría tener tu capacidad para entender las cosas o de aceptarlas.
-          Tú también la tienes, lo que pasa es que te gustó mucho. Además, nunca te debes enamorar, porque todas son unas putas.
-          No creo.
-          ¿Ves? Ese es el problema, las idealizas. Y sabes, ellas quieren lo mismo que nosotros: sexo.
-          ¿Ah, sí? Entonces ese es mi problema, sabes. Porque yo no las busco por sexo.
-          ¿Qué? No sea mamila. ¿No hasta ellas también nos dicen golfos?
-          Mira, la vida es corta y se te puede ir en el sexo o en conocer el amor. Alguien que te ame tal como eres.
-          No, estás cabrón. Mejor tómale, salud… Mira, te voy a presentar unas amigas.
-          ¿Putitas?
-          ¡Agüevo  cabrón!
-          No, gracias. Mejor preséntame a tú hermana.
-          Jajaja. No te pases eeeh. Ya sabes que está casada.
-          ¿Y qué? Todas son putitas ¿No?
-          ¡Jajaja! Por eso me caes a toda madre cabrón. Tómale, salud.

                                     _________________
-          Ese debe ser el botón de arranque.
-          Segura Alejandra ¿Tomamos el bote?
-          Si. No debe ser gran ciencia. Esa palanquita dice “Acelerar” y “Retroceder” ¿Ves?
-          Okey. Daremos una vuelta a la laguna. Sólo recuerda la casa porque ya anochece y todas parecen iguales.
-          Mira, dirígelo al centro y pon el piloto automático, mientras disfrutamos de la vista.
-          Listo
-          Emilio ¿Sabes que antes de conocerte quería irme de religiosa? Ven, abrázame.
-          Podría estar así el resto de mi vida, a tu lado.
       
                                      ______________

-          Ya tiene dos años, díganme ¿Qué saben de Alejandra?

-          Maestra, todos estamos igual que usted. Hace dos años que desapareció en el lago Alejandra, Emilio y el bote de motor.

e

viernes, 14 de noviembre de 2014

Atroz


Me gustas, total, entera
toda.
El olor de tu cabello húmedo
invitación a la bestia,
toda.

Me gustas, total, entera
abierta,
tu boca llamarada tibia.
Salvaje puerta
abierta.

Me gustas, total, entera
atroz.
Tus senos, provocativos, gritan
mi cuerpo es tu carne.
Atroz.

            Elan Aguilar