lunes, 4 de mayo de 2015

México su problema es simple, no tiene Madre.


Se comenta que para curar las enfermedades es necesario la caricia materna. Y también se dice que la falta de amor materno es causa del desarrollo de enfermedades en los individuos. Y bueno, no hay que ser científico para darle la razón a quienes así lo afirman. Basta mirar el trato que en reciprocidad se le da a la Madre Tierra y pues, algunos dirán que no tenemos madre. Destrucción por doquier. Destrucción nacida de la falta de amor maternal. Las sociedades de “primer mundo” están manipuladas al llamado “progreso”. Y sin embargo progreso para dichas culturas es sinónimo de desarraigo. Los bebes nacen y se van directo a una guardería o con la nana. Las nuevas generaciones en México, por distintos factores: económicos, sociales, de educación, etc., tienden a “americanizarse”, olvidándose de sus raíces y tradiciones, de ese ARRAIGO que les permitirá ser personas sanas y estables.

Pongamos algunos ejemplos: el uso de tablets para que un bebe interactúe con algún juego o aplicación mientras la madre se ocupa de continuar su rutina social. Parece muy moderno ¿no? Pero se sacrifica la salud mental y emocional del niño. Los cines o expendios de comida rápida que cuentan con juegos infantiles. Qué lindo ¿no? Pero nada sustituye el juego lúdico con la madre. Se sacrifica aquí el desarrollo del carácter del niño. Esto en lo particular. En lo general, podemos observar como las familias y las escuelas empiezan a promover el Halloween  por el Día de Muertos. ¿Y eso qué? No pasa nada ¿no? Si, si pasa. México empieza a perder su identidad y una sociedad sin identidad es una sociedad a la deriva. En un día de muertos, por ejemplo, la gente se reúne con sus difuntos o pone un altar, es honrar la memoria; las familias cocinan panes de muerto o tlaxcales hechos de maíz, una hortaliza que la filosofía maya se le considera el origen del hombre y en la náhuatl de la fertilidad. Y no le demos mucha vuelta, ya desde este hecho hablamos de gratitud a la madre tierra pues el maíz constituye la base alimenticia de los pueblos de Mesoamérica. En un Halloween, además de no ser parte de nuestra realidad, se solventa el compromiso comprando artículos en los centros comerciales ¿y luego? Bueno, luego a seguir haciendo más basura y contaminación, más destrucción.

Un hecho: “Los centros penitenciarios juveniles están llenos, en su mayoría, por adolescentes que fueron desatendidos o abandonados por sus padres, y dejados a cargo en el mejor de los casos, a los abuelos”. Dicho esto por gente que ha estado a cargo de una de estas instituciones públicas, y del cual omito su nombre.

Y la frase “No tiene madre” pues no es que a alguien se le ocurrió y ya, tiene sus razones. Así que ahora se acerca el DÍA DE LA MADRE y sería una excelente oportunidad de retornar a nuestras raíces. De agradecer a la Madre Naturaleza que es de dónde todos, sin excepción, venimos. Madre es sinónimo de hogar, de paraíso. Adan y Eva fueron DESTERRADOS del paraíso. La gente que enferma trata de sanar, destruyendo. Oye ¿ya te desparasitaste? Un par de pastillas y ¡al carajo todos los bichos! Y así por el estilo ¿no? Quirófano, quimioterapia, etc. Progreso no es desarraigo ni falta de memoria. Quizá para el americano, para el europeo, pero no para el latinoamericano. Con grandes tradiciones y raíces sobre el ser integral, sano y estable. La mujer, la madre, juegan un rol primordial, y es tanto que los conquistadores españoles les sustituyeron su creencia por “una virgen”.

Estas son algunas de las deidades femeninas prehispánicas para darnos una idea de su identidad y raíz con la tierra: Xilonen y Chicomecoatl (maíz tierno y maíz maduro), Mayahuel (maguey), Huixtocihuatl (sal), Chalchiuhtlicue (agua), Iztaccihuatl (montañas) y Xochiquetzal (flores). Omecihuatl, la gran creadora de la que surgen dioses y hombres; Toci, “Nuestra abuela”; Teteoinnan, “Madre de los dioses”; Coatlicue, madre de Huitzilopochtli; Tonacacihuatl, “Mujer de nuestro sustento”. Cihuacoatl, diosa invocada en los partos difíciles; Tonantzin, “Nuestra madre”; Yoalticitl, patrona de los partos; Tlazolteotl, la gran paridora.

Así que la filosofía de nuestros antepasados era el culto a la fertilidad, a la sexualidad. Hoy es tabú o se le reprime y pues nuevamente, la gente enferma: física o emocionalmente. Entonces que este día de la madre que se aproxima, no sólo quede en comidas familiares, visitas a restaurantes, viajes o cualquier otro regalo que la consienta. Que podamos reflexionar sobre la importancia de retomar nuestras raíces y tradiciones. De proteger a nuestra tierra como lo haríamos con una madre. Hoy por ejemplo, en México los políticos hablan de querer privatizar el agua como lo hacen los europeos o los americanos ¿y nos quedaremos callados? Quieren llenar nuestra tierra con semillas transgénicas, de laboratorios de transnacionales ¿y nos quedaremos callados?  Lo siento, sino te dice nada.

Vamos pues a procurarnos como nos procuraría nuestra madre: crianza, educación y salud. Que cada uno pueda crear un hogar feliz, porque entonces México volverá a ser un hogar, un paraíso. Un lugar con Madre.
Elan Aguilar

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